De vez en cuando se oyen historias de gente que ha perdido peso de las maneras o con las dietas más extravagantes. Por ejemplo, alguien perdió 17 kilos comiendo hamburguesas, o esa señora que adelgazó 100 kilos en un año comiendo pizza.

Esas historias pueden ser ciertas aunque parezcan increíbles. El hecho es que lo que vale para una persona puede no ser válido para otra. La genética cuenta, el estilo de vida y el medio ambiente también. No todo es la dieta.

A veces los científicos intervienen para explicar la realidad de alguna dieta de moda. En este caso han sido los de la prestigiosa Universidad de Harvard los que han querido esclarecer la forma de perder peso y no recuperarlo al dejar la dieta, al contrario de lo que sucede tan a menudo.

La polémica sobre las grasas.

Chuleton de buey
Carne grasienta(Wikipedia)

¿Grasas si o grasas no? Ha habido una revisión en los últimos tiempos sobre esta cuestión. Lo que los cientificos de Harvard encontraron y publicaron en “The Lancet: Diabetes and Endocrinology” es que restringiendo las grasas se perdía menos peso a largo plazo.

¿Entonces las grasas son buenas? No todas. Lo cierto es que hay que distinguir las grasas saludables (normalmente vegetales, como el aceite de oliva), las cuales deberían formar parte de cualquier dieta y ayudan a perder más peso a largo plazo. Prescindir de estas grasas es contraproducente según encontraron los científicos de Harvard. Las otras grasas, saturadas (normalmente de origen animal) y las “trans” son las que hay que evitar en caso de querer perder peso y mejorar la salud.

Una consecuencia indeseable que se repite a menudo cuando se suprimen las grasas saludables es que se tienden a sustituir por carbohidratos y azúcares, por lo que hay otra razón más para mantenerlas en la dieta. Como además son de digestión más lenta, producen una sensación de saciedad más prolongada.

Aceite de oliva
Aceite de oliva (Wikimedia commons)

En un estudio complementario,que el doctor Sackner-Bernstein publicó en la revista PLOS One, se demuestra que una dieta que restringe de los carbohidratos (azucares, harinas,…), comparada con otra que restringe las grasas es superior la efectividad en la pérdida de peso y en la salud cardiovascular resultante, por lo que el doctor concluye que contemplado globalmente una dieta baja en grasas no debería ser la opción, sino la dieta baja en carbohidratos, reduciendo los cuales se obtiene más bajada de peso y mejora del estado de salud general.