¿Puede alguien a quien le gusta sólo la música clásica de repente cambiar al rock duro? Al parecer es posible con estimulación eléctrica del cerebro.

A un hombre holandés de 59 años que sufría un trastorno obsesivo-compulsivo y ansiedad  al que los farmacos no lograban aliviar de sus padecimientosse le aplicó un tratamiento de estimulación cerebral profunda consistente en implantar unos electrodos en unas areas determinadas del cerebro y aplicar unas corrientes electricas específicas. Como efecto lateral el hombre, que aunque no era muy aficionado a la música le gustaban los Beatles y los Rolling Stones desde siempre, después de unos meses del tratamiento a al escuchar en la radio una canción de Johny Cash (Ring of Fire) sintió tal conmoción que compró todos los CDs y DVDs que encontró del cantante de country norteamericano. Según contó a los médicos que supervisaron su tratamiento si este había aliviado sus síntomas y le hacía sentirse bien, la música de Johnny Cash reforzaba todavía más ese bienestar.

La afición al cantante country se pasaba si la estimulación cerebral cesaba y sus antiguos gustos musicales por los Beatles y los Rolling Stones volvían como antes. Este extraño efecto tiene que ver al parecer con la zona del cerebro estimulada, el “nucleus accumbens”, que está relacionada con el placer por la recompensa y el efecto que le causaba al paciente era sentirse como un héroe de película mientras caminaba escuchando la música de Johnny Cash, con una impresión distinta según la canción.

Aunque generalmente los gustos musicales se adquieren durante la adolescencia esta experiencia abre un cauce para un estudio más profundo de los factores que los modifican y cómo  pueden evolucionar.
Fuente: Frontiers in Behavioral Neuroscience y Muy Interesante
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