Consumir una dieta baja en carbohidratos podría reducir años de vida, sugiere un estudio de 25 años.
Los planes de alimentación que sustituyen a los carbohidratos por proteínas y grasas, como el Ketogenic o el Atkins, han ganado popularidad en los últimos años, y a menudo cuentan con el apoyo de celebridades como Gwyneth Paltrow y Kim Kardashian.
Pero una nueva investigación que ha seguido a 15,400 personas desde la década de 1980 encontró que aquellos con dietas bajas en carbohidratos murieron un promedio de cuatro años antes que aquellos que tenían consumos moderados.
Incluso las personas que tenían altas ingestas estaban en mejor situación que aquellas que reducían drásticamente los carbohidratos.
“Las dietas bajas en carbohidratos que reemplazan los carbohidratos con proteínas o grasas están ganando popularidad como estrategia de salud y pérdida de peso”, señaló la líder del estudio, la Dra. Sara Seidelmann, becaria clínica y de investigación en medicina cardiovascular del Hospital Brigham and Women’s de Boston.
“Sin embargo, nuestros datos sugieren que las dietas bajas en carbohidratos de origen animal, que son prevalentes en Norteamérica y Europa, podrían estar asociadas con una vida más corta y deberían desalentarse (ver artículo).
“En cambio, si uno elige seguir una dieta baja en carbohidratos, entonces el intercambio de carbohidratos por más grasas y proteínas de origen vegetal podría en realidad promover un envejecimiento saludable a largo plazo”.
Para el estudio, los investigadores dieron seguimiento a 15,428 adultos de entre 45 y 64 años de edad desde 1987, monitoreando sus dietas y resultados de salud durante más de dos décadas.
Los investigadores hallaron que a partir de los 50 años, la esperanza de vida promedio era de 83 años para los que consumían carbohidratos de forma moderada (entre 50 y 55 por ciento de las calorías diarias), cuatro años más que los que consumían muy pocos carbohidratos (menos del 40 por ciento de las calorías), que vivían una media de 79 años. Aquellos con un alto consumo de carbohidratos (más del 70 por ciento de las calorías diarias), vivieron hasta una edad promedio de 82 años.
Los investigadores también encontraron que reemplazar los carbohidratos con proteína y grasa de origen animal estaba asociado con un riesgo más alto de mortalidad que el consumo moderado de carbohidratos.
Por el contrario, la sustitución de los carbohidratos por alimentos vegetales se relacionó con un menor riesgo de mortalidad.
Los autores encontraron tendencias similares en otras ocho lineas de estudio en las que participaron 430,000 personas y especulan que las dietas de tipo occidental que restringen en gran medida los carbohidratos a menudo conducen a un mayor consumo de proteínas y grasas animales que pueden provocar inflamación, envejecimiento biológico y estrés oxidativo.

Proteinas y grasas animales
Proteinas y grasas animales

Al comentar sobre el estudio, Catherine Collins, dietista del NHS, dijo: “Ningún aspecto de la nutrición está tan disputado en los medios sociales como el debate entre carbohidratos y grasas, a pesar de la evidencia a largo plazo sobre los beneficios para la salud que apoya firmemente el argumento de los carbohidratos.
“Sin embargo, los partidarios del culto a la alimentación baja en carbohidratos y alta en grasas (LCHF, por sus siglas en inglés), que se basa en una elección de estilo de vida y en la evidencia más endeble que sostiene su conveniencia, sin duda no estarán de acuerdo con esta investigación más reciente sobre el tema.
“Esta postura está en desacuerdo con los consejos de la OMS y de los organismos gubernamentales de salud de todo el mundo -incluida la británica Public Health England- que recomiendan una ingesta de carbohidratos para satisfacer aproximadamente la mitad de nuestras necesidades calóricas diarias”.
La Prof. Nita Forouhi, de la Unidad de Epidemiología de la MRC de la Universidad de Cambridge, añadió: “Este hallazgo se ajusta perfectamente a las directrices dietéticas de Public Health England en el Reino Unido.
“Las guías actuales han sido criticadas por aquellos que favorecen las dietas bajas en carbohidratos, basadas en gran medida en estudios a corto plazo para la pérdida de peso o el control metabólico en la diabetes, pero es vital considerar los efectos a largo plazo y examinar la mortalidad, como lo hizo este estudio”.
La investigación fue publicada en The Lancet Public Health.

Fuente: The Daily Telegraph